

Una red de cables en medio de la nada
A comienzos del siglo XX, la mina La Mejicana —una de las más importantes de oro y plata de Argentina— necesitaba una forma de transportar el mineral desde la cordillera hasta Chilecito. La solución fue audaz: construir una red de cablecarrils que cruzara montañas, quebradas y precipicios a más de 4.500 metros de altura.
El Cable Carril Chilecito-La Mejicana fue, en su época, la red de transporte aéreo más extensa del mundo. Contaba con más de 35 kilómetros de cables y múltiples estaciones.
La obra fue diseñada por el ingeniero alemán Schauerman y construida entre 1903 y 1905. Los materiales llegaron desde Europa y fueron transportados en mulas y carretas hasta la cordillera. La construcción fue un desafío titánico: trabajadores que vivían en condiciones extremas, herramientas rudimentarias y una geografía hostil.
Un patrimonio que sigue en pie
Hoy, gran parte de la infraestructura original sigue en pie. Las estaciones, los cables, las torres de soporte: todo es testimonio de una época en la que la ingeniería se atrevió a lo imposible. En la Estación 1, cerca de Chilecito, se puede visitar un museo que conserva objetos, documentos y maquinaria de la época.
El Cable Carril no es solo un monumento industrial: es un símbolo de la capacidad humana para transformar la montaña. Y es también una invitación a descubrir una faceta de La Rioja que sorprende a quienes creen conocerla.
«La montaña no se conquista: se negocia con ella. El Cable Carril fue esa negociación.»
