

Un valle que trabaja en silencio
Los valles de Famatina y Chilecito son el corazón de la producción nucicultora riojana. Allí, las nogaleras se mezclan con viñedos y huertas, creando un paisaje productivo que cambia con las estaciones: verde intenso en primavera, dorado en otoño, cuando las hojas caen y los frutos se cosechan.
La nuez pecán es la variedad más cultivada, pero también hay nogales comunes y otras especies. Lo que todas tienen en común es que necesitan tiempo: un nogal tarda entre 5 y 7 años en dar frutos de calidad. Es una inversión a largo plazo, que se siembra pensando en las próximas generaciones.
Más que un producto: una forma de vida
Detrás de cada nogal hay una familia, una historia, una decisión de quedarse en el valle y hacerlo productivo. La nucicultura riojana es, en gran parte, una actividad familiar: conocimientos que se transmiten de padres a hijos, técnicas que se perfeccionan con los años.
Y hay algo más: la nuez riojana no es solo un producto local. Es un embajador de la provincia que viaja a todo el país y al mundo, llevando consigo el sabor de un valle que supo esperar.
«La nuez es el fruto de la paciencia: se siembra hoy para que otros cosechen mañana.»
